Desde el gran Rey Arturo se le ordenó custodiar las fronteras del estado de las incursiones. Sus leales caballeros no se atrevían a desobedecer las órdenes y se fueron a servir. Tendrán que pasar por un montón y para representar a su país a costa de su propia vida. Ayuda tan pronto como sea posible para hacer frente a los caballeros de los visitantes extranjeros, lo que nadie se esperaba en casa.