El tiburón era indiscriminado en la comida y ahora sufre de indigestión. El pobre hombre ha superado la hinchazón, y el enorme volumen de gases ya no puede caber adentro, tratando de escapar hacia afuera en forma de grandes burbujas de aire. Todos los habitantes marinos que tenían miedo estaban escondidos: quién estaba debajo de la roca, que acechaba en algas gruesas o desaparecía en los corales. El pez enojado sufre de cólico y se mete en sus ojos, una muerte segura. Solo a las gaviotas no les importa, vuelan sobre la superficie del océano y gritan en voz alta, burlándose del tiburón. Están seguros de que el depredador no los alcanzará y este será su error fatal. Entra en el juego Shark Farts y controla al tiburón para que sus burbujas derriben a las aves sobre la marcha.