Nuestro personaje no difiere de buen humor y no porque él nació mal e implacable, sino porque está rodeado de chicos malos que no entienden las palabras, pero perfectamente bien entienden el poder y el valor de la capacidad de manejar las armas. Ayuda a nuestro héroe en un enfrentamiento con los numerosos monstruos, y todo empezó con el altercado en un club nocturno habitual, y ha crecido hasta convertirse en una verdadera batalla.