De alguna manera Olaf había quedado en casa de un juego de ordenador, pero él jugó en Mario. Estaba tan contento con este universo que quería estar allí. Y, ya que vive en un mundo de fantasía, su deseo se cumplió de inmediato, y ahora se encontraba en el papel de Mario. Su tarea es gestionar Olaf con las teclas de flecha del teclado. Salta a través de los tubos de romper ladrillos, recoger monedas y saltar sobre las criaturas.