Todos recordamos nuestro buen viejo juego de Pacman. ¿Cómo divertido que era salir pitando de los comedores ubicuos, que de vez en cuando intentaron atacar desde la esquina para sorprender, pero rara vez, cuando se las arregló para esos trucos. En este momento, nuestra Pacman fue al Lejano Oeste, donde un clima de permisividad y libertad, sólo tiene éxito si nuestro héroe valiente ganar otra victoria?