Lejos en el salvaje oeste siempre se agradece tiradores de armas de fuego. Especialmente aquellos que con unas pocas yardas podría entrar en una pequeña moneda, con el primer disparo, y sin la menor vacilación. Esta historia comienza en una mañana tranquila, cerca de una vivienda abandonada. Estúpidamente, el protagonista vagaba allí, y que sólo golpeó una ráfaga de disparos. Sin detenerse a pensar, sacó su Colt, y él trató de defenderse. Él fue herido, pero no fatalmente, y ahora sus condiciones reales de vida en sus manos.