Desde la infancia, una pequeña bola redonda Joe sólo podía rodar porque no tenía piernas. Está muy ofendido. Disfrutaba viendo a los saltamontes, soñando que algún día él también podía saltar tan alto como están. Y entonces llegó el fatídico día. John conoció a una mujer dulce edad que era una bruja. Ella le dio las piernas y la habilidad de saltar.